Dicen que fue conminado
a renunciar a su cargo;
el muchacho, sin embargo,
demostró ser “de cuidado”.
Y se quedó abroquelado
desafiándolos al ruedo,
sin comulgar con el miedo
y blandiendo su autarquía,
mandó un mensaje a “la tía”:
aquí estoy y aquí me quedo.
De los siete mil millones
que Martincito Redrado
debió haber desembolsado,
dijo: Por ahora, nones.
Y desde las contorsiones
que provoca su rechazo,
le quieren torcer [...]

