Chistes Argentinos

17 abr, 2010

Sos un dominado?

Posted by: admin In: Humor

Las señales que indican si un amigo o compañero de trabajo es un dominado

En todo grupo de amigos o de compañeros de trabajo, suele ser infaltable un ser que padece una curiosa forma de desprestigio: el dominado. Y decimos curiosa porque si bien sus amistades suelen, piadosamente, evitar ensañarse con su condición de tal, al dominado nadie jamás logrará retirarlo de las casillas de la humillación y la pérdida de respeto.


Sólo logran ser personas útiles para la sociedad si un día, al fin, putean a sus mujeres delante de los vagos, pero eso jamás sucede. El dominado nace dominado, y muere en su ley (pidiéndole permiso a su esposa para irse al más allá).

Muchas veces el trajín diario nos impide percibir rápidamente al dominado de nuestro entorno. ¿Y por qué es necesario no demorar mucho en esa identificación? Porque el dominado es una persona que puede ocasionarnos graves perjuicios. Desde el vamos, ya es un pésimo ejemplo para el género, e induce en las mujeres que lo conocen la idea de que ése es el ideal de hombre, convirtiendo al resto en lacras despreciables.

Detectar al dominado es sencillo si se consideran las siguientes características:

a) Su compromiso de ir a un asado de vagos es inversamente proporcional a la proximidad de la fecha del encuentro. Cuando los muchachos de la oficina o los vagos de la promoción de la secundaria organizan un asado, y se lo avisan al dominado dos semanas antes, éste dice con un contagioso entusiasmo: “¡Buenísimo, sí, más vale que voy a ir”. A siete días de la cita, comenta “No te doy la plata porque tengo que confirmar si voy a poder ir, por una cosita que quizás me sale, pero 95% de posibilidades de que voy”.

Tres días antes, dirá: “Se me está complicando, che, pero seguro que por lo menos para la guitarreada caigo”. A 48 horas: “No sé si voy a poner guita, porque lo mío va a ser pasar para estar un rato”.

El día previo: “Cualquier cosa los llamo”.

La noche del asado, SMS que dice: “Qué cagada, si lo hacían mañana seguro iba”.

Si algún turro, por joderlo, le dice “mirá, vinimos pocos, así que lo hacemos mañana, así de paso podés venir”, él contestará “no sean pelotudos, aprovechen que ya están, mirá si mañana le pasa algo a alguien”.

b) En caso de asistencia, el reloj los atormenta
Si el dominado todavía guarda un diminuto bastión de dignidad, irá al asado pese a la cara de ojete de su mujer, pero sus horas de presencia serán un tormento. Como tratando de acelerar los tiempos, él ya llegará a las 8 de la noche, y con desesperación verá que ni siquiera está hecho el fuego y que apenas el dueño de casa está iniciando la limpieza de la parrilla.

Pero a él, eso le servirá para que cuando lleguen las 11 (tras mirar el reloj cada 45 segundos), y se vaya (luego de comer una costilla cruda a fin de no sentir que puso guita al pedo), afronte las cargadas de los demás (no todos son piadosos) diciendo “¡Eeeeh, la puta, hace tres horas que estoy yo!”, como si eso lo equiparara a los que se irán a las tres de la madrugada.

El dominado, además, siempre sufre alguna desgracia el día del asado: lo están velando al suegro, la operaron a la mujer, tiene que ir a auxiliar a un cuñado que se quedó con el auto en Santa Fe… Puros versos para poder volver a su casa temprano y no ser cagado a piñas por la doña.

c) Al dominado lo viste la mujer. Tal como se lee, el dominado de raza jamás se compra una chomba por su cuenta. Es la esposa la que le elige la ropa, con un criterio de permanente hibridez. Camisas clásicas, chombas lisas, ¡pantalón de vestir para ir a la choriceada de los malandras de la oficina!, mocasines del año del pedo. Y, para rematar, peinado corto, con la raya bien derechita.

d) Es desautorizado al toque y de manera inapelable.
Es típico del dominado tener que recular sobre decisiones que apenas minutos antes había tomado con notable firmeza. Es el caso del que, por ejemplo, recibe una invitación espontánea e inesperada de una pareja amiga para ir a la playa, dice “¡dale, pará que le digo a Amanda así prepara las cosas!”, y a los cinco minutos vuelve para decir “che, vamos a dejar nomás, otro día sí”, sin más explicación que su cara de boludo universal convertido en miserable rata del cosmos.

Eso sin contar situaciones peores, donde ella, por ejemplo, está presente ante el ofrecimiento en cuestión, y frente a la respuesta de él agrega, lapidaria, “vos no te vas a ir a ningún lado”. El, entonces, buscará -inútilmente- salvar un pedacito de honor diciendo “yyy… la verdad que no hace tanto calor hoy como para meterse en el agua”.

e) El dominado vale menos que una Constitución para su familia política. En las reuniones de la familia de ella, él tolera sin resistencias ni rebeliones de ningún tipo los juicios que de tanto en tanto se le dedican. Desde la suegra diciéndole a ella “mirá que te dije que con éste nunca ibas a progresar”, hasta la cuñada pasándole a la mujer, sin problemas ni discreción, los datos actualizados de tipos que se la empomaron alguna vez y todavía preguntan por ella, mientras él come lentamente los ñoquis y, a lo sumo, pide que le pasen el queso rallado.

f) Las amigas de ella tienen más derechos. Cuando a ella la visitan las forras de sus amigas, él, como si fuera un perro entrenado a fuerza de chicotazos, se retira del living sin que nadie se lo pida, porque sabe que ellas quieren ver la tele y hablar sin su presencia. De yapa, escuchará que alguna de las visitantes le pregunta a su esposa: “¿Y, ya te coge éste o sigue medio aputosado?”

g) El dominado no se separa. Y no, se la come doblada las veces que haga falta, pero no se separa. A lo sumo, mariconamente, se irá unos días a la casa de su vieja, enojado porque la mina siempre histeriquea con su jefe del laburo hablando por el celu a las once de la noche, pero siempre volverá. Y ella, por supuesto, a modo de compensación, le hará cargarle crédito a su teléfono para poder seguir manteniendo esas conversaciones pre-enhebratorias.

h) El dominado no se defiende. Es verdad, sus amigos más cercanos, no lo cargan. Lo hacían antes, pero luego descubrieron que era como pegarle a un muerto, y concordaron que ya el hecho de ser dominado era suficiente desgracia como para encima agregarle la mofa pública.

Sin embargo, esos códigos son sólo de esos amigos próximos. Otros conocidos, menos comprometidos con el personaje, ni ahí que van a dejar pasar la ocasión de decirle de todo cuando se retira de un asado a las diez y media de la noche.

“¡Cómo te tienen, eh!”, es el clásico más liviano, lejos del cual están otras manifestaciones menos gentiles y más habituales, que destrozan la imagen del dominado. Éste, en esa situación, no responde una palabra, como certificando la veracidad y certeza de todo lo que se le grita, y se va, abriéndose paso entre los insultos y los desprecios, saludando suavecito como si no oyera.

 

2 Responses to "Sos un dominado?"

1 | Giuliano

mayo 11th, 2010 at 13:41

Avatar

LOCO SOS UN CAPO LO QUE PUSISTE ES LEY!!!!
CHABON ESTA TAN BUENO QUE O PUSE DE ENLACE EN MI GRUPO DEL FACE!!!!

PASATE!
http://www.facebook.com/group.php?gid=122302407783986&v=box_3#!/group.php?gid=122302407783986&ref=mf

2 | no lo se

diciembre 11th, 2010 at 09:47

Avatar

no se lo que significa jajajaja

Comment Form


Temas